Al quemarse, desprenden un suave aroma a miel y flores, sin necesidad de fragancias artificiales.
Se asocian con la prosperidad, la dulzura y la abundancia.
Es muy común encenderlas los días 11 y 22 de cada mes para potenciar la energía positiva y atraer la buena suerte.
A diferencia de las velas de parafina (derivadas del petróleo), las de cera de abeja son ecológicas y emiten iones negativos al arder, lo que ayuda a purificar el aire del ambiente






