Los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
El efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 250 mg de EPA y DHA.
Ayuda a reducir los niveles de triglicéridos en sangre y puede disminuir la presión arterial.
El DHA contribuye al mantenimiento de la función cerebral normal, mejorando la memoria y la plasticidad neuronal.
Fundamental para el mantenimiento de una visión normal.
Útil en la reducción de inflamaciones, lo que puede ayudar en casos de dolor articular y mejora la salud de la piel.
Ayuda a la recuperación muscular y disminuye el daño muscular inducido por el ejercicio.
Favorece el desarrollo cerebral y visual en el feto y durante la lactancia.






